"Ahora simplemente tenemos turistas son sus bermudas, camisetas y gafas de sol, curioseando, tomando fotos, haciendo selfie, quizá con un silencio a veces casi religioso, otras veces husmeando en cada rincón, y a veces cayendo en la frivolidad a la hora de quedar inmortalizado ante un barracón. Ya lo decía Marx, "la historia se repite, primero como tragedia y luego como farsa".
Del comentario a la película Austerlitz (2016) de Sergei Loznitsa. por José María Areste
También es interesante sobre el tema "A real Pain" de Jesse Eisenberg.
Hace pocos días conocimos la propuesta de turismo bélico, turismo cultural o patrimonio histórico a través de una aplicación de visit_espadan, concretamente en el municipio de Aín. Emplazada en plena Sierra de Espadán la población de Aín como la de Tales, Alcudia de Veo, Algimia de Almonacid fueron lugares de combate y centros de resistencia decisivos en la conocida como Batalla de Levante, Ofensiva de Levante o Defensa de València. Fueron lugares de memorias ( memorias de combatientes de ambos ejércitos y memorias de ciudadanos que sufrieron también las consecuencias del combate) y de historia. Un panorama complejo que merece el recuerdo de aquellos que perdieron su vida, y de todos los que lucharon por sostener una convivencia democrática en un marco de justicia social.
El turismo de trincheras o el turismo cultural pueden ser o no banales, pero es necesario cuidar mucho las formas y el fondo de las imágenes que utilicemos en la difusión de los lugares que fueron espacios de memoria e historia. Si hablamos de patrimonio histórico junto con turismo cultural y turismo bélico, deberemos ser consciente del terreno que pisamos. La historia nos dice que la defensa de Espadan fue un episodio que consiguió frenar el avance de los sublevados sobre València tras la caída de Castellón, se luchó cuerpo a cuerpo para defender València, que no era otra cosa que defender los derechos consagrados en una Constitución aprobada por la mayoría de las Cortes Republicanas. Frente a esa propuesta y el intento de lograr una España moderna y democrática se sublevaron una parte del ejército apoyados por fuerzas civiles y monárquicas, esos son los hechos. Tras tres años de guerra, en la que murieron muchos combatientes, conscientes y menos conscientes, voluntarios y de reemplazo se produjo el desenlace final con la derrota republicana, el exilio para muchos y la represión para los que se quedaron. Muchos derrotados y unos pocos poderosos vencedores. Una derrota que no fue ajena a la intervención extranjera y a la política de no intervención que mantuvo en el dique seco la ayuda a la España legal, y en la que Inglaterra y Francia miraron para otro lado. España, la España legal, fue abandonada por los supuestos aliados de las potencias democráticas.
Potenciar el turismo de interior está bien si propone un proceso cívico que procure referencias a la comprensión del pasado. Si hablamos de patrimonio histórico, hemos de tener presentes los paisajes de guerra como lugares de memoria. El patrimonio es un un patrimonio de memoria y el turismo puede ser un turismo de memoria. El belicismo y el coleccionismo turístico sin el anclaje necesario puede acabar siendo una apuesta arriesgada para los espacios de la memoria. El turismo bélico tiene relación con la perspectiva de campos de batalla, y no negamos que la Sierra de Espadan y otros territorios lo fueran, pero aquí el campo de batalla tenía un contexto necesario en el cual debe ser interpretado, un contexto local y un contexto internacional, unas consecuencias posteriores a la batalla. No se trata de potenciar un producto más para el consumo sin límite y lo superfluo de una banalidad insustancial. Apostamos por el turismo, un turismo anclado de memoria y de historia. La didáctica del paisaje permitiría disfrutar del espacio, asumiendo el respeto al significado de los hechos que sucedieron en el territorio.
Un pantallazo de la nueva oferta.