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Fortificacions i trinxeres del País Valencià by José V. Durbán Aparisi is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 4.0 Internacional License.

lunes, octubre 14, 2019

FORT ROTTEMBOURG O FORT HERVÉ EN RABAT, UN EJEMPLO DE UTILIZACIÓN DEL PATRIMONIO BÉLICO COMO ESPACIO MUSEÍSTICO..

La recuperación y puesta en valor del antiguo Fort Hervé de Rabat es un ejemplo más de cómo la recuperación del patrimonio bélico puede contribuir a la dinamización de la cultura, habilitando nuevos espacios de actividad museística.

Se trataría de conjugar los aspectos históricos, memorialísticos y de arqueología industrial o bélica que ya tienen sentido por sí mismos, con otros elementos cercanos a la cultura de masas como las exposiciones o cualquier otro evento que dinamice estos espacios en tiempos de democracia activa.   

Los trabajos de recuperación y rehabilitación realizados en esta fortificación defensiva de finales del siglo XIX, de la que ya hemos hablado en este blog, han llegado en estos meses a su fin.

En estos momentos, el espacio del antiguo bunker de costa marroquí, que fue un regalo de Alemania, está siendo puesto en uso con la acogida de la bienal de arte de Rabat que se celebra en estos meses. En un futuro próximo, este antiguo e impresionante bastión, servirá para dar acogida a un museo de la fotografía de la ciudad.

Con esta nueva iniciativa son más de veinte los espacios que se están poniendo en marcha en todo Marruecos para usos diversos relacionados con el patrimonio cultural.

Fort Hervé quedará así como uno de los espacios de la historia reciente de Marruecos en los que las disputas territoriales y coloniales del pasado serán recordadas como parte de la historia a la vez que darán paso a otro tipo de iniciativas culturales acordes con el impulso por la modernidad de algunos sectores del Marruecos actual.

La interesante muestra de la bienal y la visita a Fort Hervé será posible hasta el próximo mes de diciembre.
Uno de los cañones krupp en el exterior del edificio.
Acceso principal y patio rehabilitados .

Parte de la exposición en el patio exterior del edificio.

Acceso a las cámaras de combate  desde la entrada principal

Una de las cámaras abovedadas que recogen el recinto expositivo.

Parte de la exposición dentro de una de los polvorines. Autora fotos: Laura Vallés.


miércoles, septiembre 11, 2019

Una fotografía de Luis Vidal.


En el relato familiar de nuestra particular Guerra Civil, las mujeres de la casa, siempre recordaba el trágico suceso de aquella familia que mientras estaban en plena cena fueron víctimas de un bombardeo, siendo alcanzados por un obús que les penetró por la ventana, dando alcance a todos sus miembros.

Relato, contado como una terrible tragedia, siempre se repetía en aquellas reuniones familiares donde se criticaba la barbarie y la tragedia de la guerra, y, aunque yo sólo era un niño no acababa de creer que aquella historia pudiera haber sucedido de tan imposible que parecía, de tan terrible suceso.

El bombardeo había sucedido en un lugar muy cercano a la propia vivienda familiar, por lo que el estruendo no sólo conmovió a todo el barrio, si no que debió ser oído en toda su intensidad por los silbidos ensordecedores de los obuses de aquel 14 de febrero sobre Valencia. 
Luego , había quedado subrayado en la memoria de la fecha, cuando San Valentín aún no había sustituido a nuestra tradicional "mocadora". 

Al descubrir, casi por casualidad, la foto de Luis Vidal, volvieron a mi memoria aquellos relatos de infancia en el hogar. Se plasmó, de una manera definitiva, la imagen de los hechos de aquel bombardeo. El relato que siempre contaron aparecía real. El valor de una fotografía es un documento contundente que viene a corroborar lo que hasta entonces sólo estaba en un viejo recuerdo que yo guardaba y sobre el que , a veces, llegué a dudar. De repente, la fotografía sella un relato de la memoria y lo fija para siempre, lo convierte en verdad.

Según la prensa de la época fue un buque italiano, el Duque de Aosta, el responsable de aquel bombardeo. La historia terrible, tenía nombres concretos entre los fallecidos como consecuencia del bombardeo de Valencia en aquel triste 14 de febrero:  Rosa Manso Pelegrín de 25 años, sus tres hijos de 5, 3 y 1 año; su madre Encarnación Pelegrín de 60 y otro niño Vicente Frechina Manso. El marido de Rosa, un humilde limpiabotas, que no estaba en casa en ese momento, encontró la escena al regresar a casa.

Fotografías del reportaje que realizó Luis Vidal, Calle Na Jordana (Valencia) Biblioteca Nacional de España.



miércoles, agosto 07, 2019

LA REVISTA DEL INSTITUTO OBRERO EDITA UN ESPECIAL SOBRE LA DEFENSA DE VALENCIA.

 El número 2 de la revista valenciana L'IO, revista del Instituto Obrero de Valencia, dedica este número a las jornadas celebradas en octubre de 2018 sobre el 80 aniversario de la Batalla de Valencia o la Defensa de Valencia.
Promovidas por varias entidades y personas a título individual las jornadas trajeron distintas intervenciones: comunicaciones y ponencias de especialistas en lo que fue la desconocida Defensa de Valencia durante la primavera de 1938.
La revista se puede adquirir dirigiéndose al Instituto Obrero o la Societat Coral el Micalet.

lunes, julio 01, 2019

Las trincheras de la Casa de Campo un paisaje musealizado.

Reproducimos una entrevista-reportaje realizada al arqueólogo del CSIC González Ruibal (El Español 29 de junio), que lleva años trabajando en la ciudad universitaria de Madrid. El autor de "volver a las trincheras" describe la importancia de su trabajo ante un público de expertos extranjeros.
Imagen publicada en el periódico El Español, 29 junio 2019.


Alfredo González-Ruibal, arqueólogo del CSIC, camina a toda prisa por la Ciudad Universitaria de Madrid. Poca gente habrá que conozca la zona y los secretos de sus edificios mejor que él, quien lleva varios años excavándola y desenterrando todo tipo de vestigios de la Guerra Civil, desde la trinchera en la que se acordó la rendición del bastión republicano el 28 de marzo de 1939 hasta bombas sin explotar.

Este viernes al mediodía, cuando el sol y la ola de calor pegan con más fuerza, un grupo de una veintena de personas, todas participantes en el III Congreso de la Memory Studies Association que se clausura tras más de 1.300 ponencias, persiguen a González-Ruibal en su breve y didáctico paseo entre facultades, entre marcas de impactos de balas, entre símbolos que aún desprenden cierto tufo a fascismo. Es un recorrido por el pasado, por la memoria, en unas jornadas que han puesto el foco en la importancia de no caer en el olvido.


"Este es un lugar muy importante, símbolo de la resistencia contra el fascismo desde noviembre de 1936 hasta el final de la Guerra Civil. Aquí las tropas sublevadas fueron frenadas por el Ejército republicano, no consiguieron tomar la ciudad", relata el arqueólogo en las puertas de la Facultad de Filología y Filosofía de la Complutense a los expertos extranjeros procedentes de todos los rincones del mundo, como los voluntarios de las Brigadas Internacionales, que se batieron en ese mismo edificio hace algo más de ochenta años.

De hecho, todos los proyectos de Alfredo González-Ruibal y su equipo —en el marco del Congreso de la MSA también se han organizado otras rutas por las trincheras de CIU de la mano de Alicia Torija y demás expertos— se nutren de financiación privada, en muchos casos de alumnos estadounidenses que vienen a España a aprender trabajando un tesoro arqueológico. Este verano, sin embargo, no habrá campaña de excavación en las faldas del Hospital Clínico.


La Avenida Stalin
Al salir de la Facultad de Filología y enfilar la Avenida Complutense, el arqueólogo frena a todo el grupo para relatar dos hechos singulares. El primero es tan curioso como desconocido: esa llana y larga travesía que hoy se divide en cuatro carriles fue bautizada por los combatientes republicanos, que empuñaban armas procedentes de la URSS, como la Avenida Stalin. Era una suerte de referente para ellos, el único que abrió el grifo de la ayuda armamentística para hacer frente al enemigo.


Después, en la intersección de la Avenida Complutense con la calle del Profesor Aranguren, en la acera opuesta al Real Jardín Botánico, el arqueólogo señala un pilar coronado con un antiguo escudo de la Complutense. "Es un cisne de aire fascistizado, con un gran parecido al águila fascista. Y aquí sigue, sin que la gente sepa lo que simboliza", lanza a los expertos de otros países.


La siguiente parada es la Facultad de Medicina, un campo de batalla brutal dentro de la propia batalla de Madrid, sobre todo en los primeros días de la ofensiva franquistaEn las aulas y los pasillos de este edificio se luchó cara a cara hasta que los republicanos lograron hacer retroceder a los tropas rebeldes y fijar la línea del frente en la que ellos llamaban Avenida Stalin. En las escaleras de la entrada de la escuela, la piedra todavía presenta las heridas del fuego cruzado.

"Hemos sido capaces de reconstruir microcombates a través de los impacto de bala, la mayoría de ametralladores y fusiles", cuenta González-Ruibal. Esos de la Facultad de Medicina, en concreto, se registraron en noviembre de 1936, cuando un bando disparaba desde un ala y el otro desde la contraria. En el tejado, donde se apostaban los francotiradores republicanos, se aprecian a la perfección dos tipos de ladrillos: los que sobrevivieron a la guerra y los que hubo que reparar. Esas labores de reconstrucción fueron llevadas a cabo por prisioneros del ejército de los vencidos, que dejaron allí tallados una suerte de grafitis contra Franco y a favor de la hoz y el martillo.

El problema viene del desconocimiento y la ignorancia que existe con respecto a los vestigios de la Guerra Civil desde todas las esferas. "Creo que es un desinterés patrimonial más que una cuestión política", opina el arqueólogo. ¿Y habría que convertir todo lo que se va encontrando bajo tierra en una especia de museo, o al menos mostrarlo al público de alguna manera? "Hay cosas que se podrían exponer, como la última trinchera que encontramos el año pasado, pero no interesa", lamenta el experto del CSIC.


Gilly Carr, profesora titular de Arqueología en la Universidad de Cambridge, es la primera vez que está en España. Asegura que no puede dar una opinión muy valiosa sobre el tema porque no es experta en la Guerra Civil, pero le sorprende cómo trata España los restos de su conflictofratricida en comparación con los países en los que se desarrollaron las dos guerras mundiales. "El silencio es muy diferente", relata la experta.


Jan Miklas, de la Universidad de Gdansk, no deja de hacer preguntas durante toda la visita. Y al final se despide sin comprender cómo estas "piezas de historia permanecen totalmente ocultas". Él, ávido lector de literatura sobre la Guerra Civil, tampoco entiende que sus estudiantes de Erasmus procedentes de Tarragona no hayan leído Homenaje a Cataluña, de Orwell. Es el olvido que se asienta sobre la Ciudad Universitaria y el resto de España., y que el congreso de la MSA ha tratado de combatir.

Las obras del Ayuntamiento de Picassent, descubren un refugio en la explanada de la ermita.

El refugio se encontraba en la explanada de la ermita.
Para su restauración se va a invertir parte del presupuesto destinado a la reforma.

Según la arqueóloga Tina Herreros la cavidad tiene un techo abovedado, se realizó sobre roca y no se añadió ningún elemento de azulejo u otros.
El refugio tiene unas dimensiones de anchura de 1,20 metros y 2 metros de altura.
También dos salidas en zig-zag. Está considerado como bien de relevancia local y próximamente se pondrá en valor acogiéndose a la protección que la Generalitat Valenciana ha dado por Ley de Patrimonio a todo este tipo de materiales relacionados con el periodo republicano y la Guerra Civil en nuestro territorio.

El mismo periódico recoge la formación del profesorado a través de los centros de formación. Concretamente se escogió la visita a las fosas de Paterna y el paredón de los fusilados, como lugares de la memoria.

lunes, junio 10, 2019

Recuperación del Bunker del Saler en Valencia.

En este blog ya dedicamos un capítulo al Búnker de El Saler hace unos años, ver el blog de 24 de junio de 2007,  además publicamos un cuadro pintado por uno de los oficiales que dirigió la construcción.
Precisamente el diario valenciano las Provincias ha publicado una interesante noticia sobre su recuperación; coincidencia o casualidad, con la anterior publicación de este blog referida precisamente a la recuperación de otro búnker de costa en Rabat, Fort Hervé, nos alegramos de la noticia valenciana.
Reproducimos a continuación la información de las Provincias:
Búnker de El Saler en la foto de las Provincias.

"Un montón de arena preside las inmediaciones del viejo búnker de El Saler, una batería republicana de la Guerra Civil redescubierta en 1998 y que se ha degradado mucho por actos de vandalismo. El Ayuntamiento ha iniciado de este modo la investigación arqueológica de la fortificación, una vez conseguido el permiso de la Demarcación de Costas.
El caso es que no se trata de una propiedad municipal, aunque el Consistorio se ha hecho cargo de este Bien de Relevancia Local. El primer paso es la citada investigación, con lo que se responde a la recomendación del Síndic de Greuges, en la que contestaron a la denuncia de la asociación Círculo por la Defensa del Patrimonio. El pasado 4 de abril se obtuvo la autorización de Costas para realizar los trabajos.
El conocido como búnker de El Saler está formado por una batería de artillería de costa con casamata superior y un auténtico laberinto de galerías subterráneas que ocupaban unos 500 metros cuadrados, según fuentes de la entidad. Fue construido en 1938 con hormigón armado y también se instalaron dos casamatas con dos ametralladoras antiaéreas, una a la izquierda y otra a la derecha de la torre, para la protección de los ataques aéreos rasantes. A unos 200 metros al norte, se situó una batería antiaérea de mediano-gran tamaño con emplazamiento fijo para la protección de bombardeos a mayor altura.
La construcción ocupaba al menos unos 500 metros cuadrados y contaba con armamento de apoyo
De todo ese entramado defensivo del puerto de Valencia, sobrevive poco, aunque los restos están catalogados como de protección arqueológica. El búnker se sitúa algo al norte del antiguo polideportivo municipal, demolido hace años y donde está pendiente la obra de regeneración con plantas y dunas.
Actualmente sólo queda a la vista la base de esta batería, muy próxima a la línea de costa. Se trata de una estructura de planta circular, diámetro aproximado de 15 metros y un volumen cerrado con acabado exterior en ladrillo.
En 1998 se planteó su destrucción cuando fue redescubierto, aunque la presión de la opinión pública logró la conservación de estos restos que hoy se catalogan dentro de la Ley de la Memoria Histórica. En resumen, se volvió a cubrir con arena. «Fue la joya de la corona de la línea republicana de defensa de costa y en la actualidad es el último y más significativo vestigio patrimonial de esta tipología en Valencia», indicaron desde la citada asociación, de conservación del patrimonio, para defender que posee un «valor histórico, artístico, cultural y social».
La concejala de Patrimonio, Glòria Tello, visitará la excavación arqueológica este lunes. La extracción de la arena irá seguida de un levantamiento fotográfico y en plano del interior de los muros, así como de las posibles galerías que puedan surgir durante los trabajos. La fortificación se encuentra en el extremo de un camino que llega desde la antigua carretera de El Saler. «Presenta un preocupante estado de abandono, degradación, suciedad, pintadas y ruina impropios de un bien protegido como es el caso», señalan.
En la contestación al Síndic, la concejalía de Patrimonio asegura que no se podía iniciar ninguna intervención sin el permiso de la Demarcación de Costas. En concreto, se ha tramitado como una concesión. La resolución pide, además de agilidad en los trabajos, que se ponga en valor la antigua fortificación, aunque esto último es lo más complicado. El Consistorio ha restaurado refugios de la Guerra Civil como el de la propia Casa Consistorial o el de la calle Serranos, aunque la playa de El Saler está muy alejada del casco urbano de Valencia.

sábado, junio 01, 2019

Rabat restaura su patrimonio bélico. Fort Hervé.

En la ciudad de Rabat, capital de Marruecos, existe una antigua fortificación de costa. Estamos hablando de Fort Hervé como pusieron de nombre los franceses en 1912 ó del fuerte Rottemburg si atribuimos al ingeniero alemán que lo construyó.
Esta construcción se alza sobre la corniche de Rabat a la altura del barrio de Oceán, parece que pudo ser construida a partir de 1888 por Mulay Hassan y terminada de construir en 1889 bajo la dirección del ingeniero alemán W Rottemburg. La construcción estaba realizada sobre los cimientos de una antigua fortificación de la época morisca, probablemente del siglo XVII.
Lógicamente el impulso a esta gran obra defensiva se realizó en el contexto de las pugnas entre alemanes, franceses e ingleses por el dominio colonial. Así que parece ser que fue un regalo de Guillermo II (1888-1918) al sultán marroquí, acompañado de dos cañones de la fábrica alemana Krupp que fueron trasladados por su gran tamaño y peso en ferrocarril desde el puerto de Rabat hasta la fortificación distante unos 5 km.
Esta gran obra constructiva mezcló en su arquitectura elementos de la fortificación defensiva alemana con rasgos de la arquitectura neomorisca, probablemente sea una de las pocas construcciones alemanas de la ciudad de Rabat, dominada por los arquitectos franceses.
Aunque el fuerte nunca llegó a funcionar quedó como un memorial del periodo colonial y de las dos grandes "guerras de Marruecos" entre las potencias que fue, sin duda, antecedente de la IGM.
El motivo de la publicación en este blog es que recientemente las autoridades marroquíes han decidido su reparación y puesta en valor. Se han desarrollado estas obras de un edificio que permanecía en medio del abandono, sin embargo en apenas dos años se comenzó un proceso de restauración que finalizará en los próximos meses.
Una muestra más del creciente interés por el patrimonio bélico y una muestra más de la audacia de Marruecos a la hora de plantear este tipo de apuestas. No podemos dejar de pensar en Valencia y en el abandono de nuestro patrimonio bélico tan semejante a este marroquí  ¿Para cuándo la restauración del famoso bunker de Miaja en el Saler valenciano?
Esperemos que pronto, Marruecos, frente a todos los tópicos, nos ha dado un ejemplo.
Fort Hervé en una fotografía de octubre de 2017.Los cañones en primer plano.
Restauración de la fachada de acceso, con detalles neomoriscos.Mayo 2019.


Cañones de la fábrica Krup tras la reciente restauración.



Los cañones en octubre de 2017.


Postal antigua en la que se observa los raíles del ferrocarril para transportar el material desde los Oudayas.
Fort Hervé tras la restauración . Mayo 2019.

lunes, mayo 06, 2019

Protección de los restos arqueológicos de la Punta Prima en Torrevieja (Alicante)



Una constructora invertirá 400.000 euros para salvar un refugio de la Guerra Civil en Alicante


El Ayuntamiento y el Consell han condicionado la licencia de obra para la construcción de 250 viviendas a la protección de unos restos en «Punta Prima» con una galería antiaérea, baterías, un polvorín y el antiguo cuartel de Carabineros.


El Ayuntamiento ha aprobado el proyecto por el que se protegerá y dará uso museográfico con acceso público a los restos arqueológicos en Punta Prima del cuartel de Carabineros del siglo XIX y la batería, polvorín, aljibes y refugio antiaéreo de la Guerra Civil. Gomendio, promotora propietaria de este suelo calificado como urbano desde mediados de los sesenta en primera línea de playa, tenía previsto construir dos torres con más de 250 apartamentos -similares a las que acaba de terminar junto a esa misma parcela. Pero en este caso para lograr licencia de obra mayor debe salvaguardar el refugio subterráneo y el resto de elementos protegidos. Algo que ya está presupuestado en 400.000 euros y que se sufraga a costa del constructor.


La concejala de Urbanismo del Ayuntamiento, Fanny Serrano, informó ayer sobre la tramitación que está siguiendo la puesta en valor de este refugio de la Guerra Civil en Punta Prima. La edil reiteró que el proyecto planteado por la propiedad «desde inicio se ha condicionado a la puesta en valor y musealización de los restos de la Guerra Civil».


El inicio de estas actuaciones de protección del patrimonio se remonta al año 2017, cuando la propiedad solicitó la licencia de obras. La edil dijo que el Ayuntamiento «al conocer la existencia de ese bien decidió suspender la tramitación y remitirlo a la Conselleria de Cultura porque, aunque al ser bienes procedentes de la Guerra Civil ya están protegidos por la Ley 9/2017 de Patrimonio cultural valenciano, lo cierto es que el Ayuntamiento no los tiene catalogados expresamente como Bien de Relevancia Local, por lo que la competencia para dictaminar los informes recae aun sobre la Generalitat».


Desde la Conselleria de Cultura se solicitó que se modificara el proyecto para que se garantizase la conservación de los elementos de la Guerra Civil, «vinculando expresamente de esta manera la obtención de la licencia de obra a la conservación y puesta en marcha de un proyecto museográfico».


El 23 de enero de 2019 la propiedad presentó el primer proyecto de puesta en valor. Tan solo un día después, se envió a la Conselleria, y fue la propia administración autonómica la que, el 18 de marzo, realizó un requerimiento de subsanación. Posteriormente, el 27 de marzo de 2019, se presentó el nuevo proyecto con las deficiencias detectadas subsanadas, y el 26 de abril de 2019, la arquitecta municipal informó favorablemente la propuesta.
Museográfico





La iniciativa garantiza no solo la conservación de los diferentes elementos sino que también integra en el área musealizada la construcción planteada. Los cimientos de las torres «encapsulan» la galería subterránea que se utilizó como refugio antiaéreo por un destacamento republicano durante la Guerra Civil. Es decir, se construirán encima con un acceso público desde el exterior. Posteriormente, «y si está todo conforme», según la edil, se otorgará la licencia de obras que lleva consigo la ejecución de los trabajos necesarios para preservar el refugio, recuperar el resto de los elementos y la musealización del conjunto -una pequeña parte está afectada por la ley de Costas-.




La edil de Urbanismo ha expresado que espera una «pronta y favorable» respuesta por parte de Conselleria: «Todas las tramitaciones que se han ido realizando se han producido de manera colaborativa entre las distintas administraciones y la propiedad».


La primera intervención -inédita en la gestión de patrimonio local en Torrrevieja y menos para una parcela privada de 20.000 metros cuadrados en primera línea- fue la exigencia de la contratación de un equipo de cinco arqueólogos a la empresa para estudiar los restos, retirar escombros y precintar los accesos para evitar su deterioro y que se realizó en junio de 2018.
Una de las primeras instalaciones construidas en España en el siglo XIX para atajar el contrabando





El patrimonio histórico subsistía entre escombros y una parte estuvo ocupada por un chiringuito durante años 
Los restos arqueológicos que todavía siguen en pie forman parte de un conjunto de vigilancia y defensa construido en las últimas décadas del 1800. Con la idea de atajar el contrabando al que se dedicaban buena parte de las gentes del lugar-Torrevieja era líder en esta actividad ilegal-, se levantó un puesto de carabineros, uno de los primeros del país,en este emplazamiento costero. Las instalaciones fueron después utilizadas durante la Guerra Civil, y de esa época data el refugio antiaéreo que hasta hace unos meses oculto entre la maleza y los escombros y que algunos conocedores de la historia local habían visitado (ahora se ha limpiado y precintado el acceso). Ese acceso al subterráneo y a una galería de unos veinte metros de longitud, en buen estado, era sin embargo esquivado con desinterés por el público habitual del paraje, concurrido todo el año por turistas -hasta el punto de que parte de los restos estaban integrados en la terraza de un chiringuito ilegal hasta el verano de 2017-. Mientras en tierras torrevejenses se localizan las soleras de los edificios del Cuartel y parte del antiguo aljibe. La sola datación de los restos en el siglo XIX ya les confiere protección genérica automática. Pocos podrían imaginar que ahí se ubicaron cañones de artillería para defender la costa de posibles desembarcos de tropas franquistas y de ataques a la base naval de Cartagena. 




El proyecto de la constructora, que acabará, eso sí, con uno de los escasos tramos libres de edificación del sur de Torrevieja -con la excepción de Ferrís- debe también trasladarse al Ayuntamiento vecino de Orihuela, aunque la competencia final para autorizar las torres es de Torrevieja.


Diario información Alicante, 3 mayo 2019.
 Interesante iniciativa que saludamos desde este blog y que es una muestra de cómo se pueden hacer compatibles los intereses públicos y privados en la salvaguarda del Patrimonio Cultural. Que cunda el ejemplo.

Todas las fotografías están extraidas del mismo articulo del periódico, mayo 2019.