viernes, enero 01, 2010

¿Por qué llamamos ´también Defensa Inmediata de Valencia a la Línea de Defensa Puig-Los Carasoles?

La sociedad civil y la recuperación del patrimonio en la Comunidad Valenciana. Paisajes de guerra. Congreso Europeo cultura 2000. Mayo de 2009. Valencia.




RESUMEN DE LA INTERVENCIÓN

En el año 2006 el autor inició una investigación sobre la Línea de defensa republicana Puig-Los Carasoles. Posteriormente ha colaborado con el Consell Valencià de Cultura y la Federación Valenciana de Municipios y Provincias, a través del proyecto europeo cultura 2000 Paisajes de Guerra, en representación de la Coordinadora en Defensa de los Bosques del Turia.

El objeto de esta intervención es exponer parte de este trabajo, documental y de campo, sobre la organización defensiva más próxima a la ciudad de Valencia, lo que se conoció como Línea Defensiva Inmediata a Valencia, Posición Valencia o Línea Puig-Los Carasoles. De otro lado, referenciar la participación de la sociedad civil en la demanda de recuperación y puesta en valor del patrimonio material de la guerra civil española (1936-39) en la Comunidad Valenciana.

SUMMARY OF THE INTERVENTION

IN THE YEAR 2006 THE AUTHOR INITIATED AN INVESTIGATION (RESEARCH) ON THE LINE OF REPUBLICAN DEFENSE PUIG - THE CARASOLES. LATER HE(SHE) HAS COLLABORATED WITH THE CONSELL VALENCIÀ OF CULTURE AND THE VALENCIAN FEDERATION OF MUNICIPALITIES AND PROVINCES, ACROSS THE EUROPEAN PROJECT CULTURE 2000 LANDSCAPES OF WAR, IN REPRESENTATION OF THE COORDINATOR IN DEFENSE OF THE FORESTS OF THE TURIA.

THE OBJECT OF THIS INTERVENTION IS EXPOSES PART(REPORT) OF THIS WORK, DOCUMENTARY AND OF FIELD, ON THE DEFENSIVE ORGANIZATION MOST NEAR(NEXT) THE CITY OF VALENCIA, WHICH WAS KNOWN AS DEFENSIVE IMMEDIATE LINE TO VALENCIA, POSITION VALENCIA OR LINE PUIG - THE CARASOLES. OF ANOTHER SIDE, TO INDEX THE PARTICIPATION OF THE CIVIL SOCIETY IN THE DEMAND(LAWSUIT) OF RECOVERY AND PUTTING IN VALUE OF THE MATERIAL PATRIMONY OF THE SPANISH CIVIL WAR (1936-39) IN THE VALENCIAN COMMUNITY.

La sociedad civil y la recuperación del patrimonio material de la guerra civil (1936/39) en la Comunidad Valenciana.

El contenido de esta ponencia relata el trabajo presentado al Consell Valencià de Cultura y la Federación Valenciana de Municipios y Provincias con motivo del proyecto europeo Paisajes de Guerra (Proyecto LANDSCAPES WAR PROYECTO CULTURA 2000 UE COMISSION en el ámbito territorial de la Comunidad Valenciana que se ha desarrollado a lo largo del bienio 2007-2009), por el autor, en representación de la Coordinadora en Defensa de los Bosques del Turia, acerca de los vestigios de la Línea Puig-Los Carasoles, una línea defensiva que los republicanos construyeron para defender Valencia de sus enemigos en 1938. Referenciaré nuestra participación, como agentes sociales, en la demanda de la recuperación del patrimonio material de la guerra civil en la Comunidad Valenciana. Introduciré el contexto histórico sobre la construcción de esta línea fortificada. Comentaré una breve nota sobre los nombres de la línea.

Comenzaré esta intervención respondiendo a una doble pregunta, sobre el por qué de la demanda de protección para la Línea Defensiva Puig los Carasoles y, también, sobre el por qué del interés de un movimiento civil en la recuperación de ésta.

A la primera cuestión, sobre el por qué de proteger esta línea, diré que existen, entre otras; razones históricas y de singularidad de este conjunto defensivo fortificado.

Razones históricas, porque el siglo XX español no puede ser comprendido completamente sin el estudio de la II República y la Guerra Civil. El patrimonio arqueológico dejado por esta, emplazado en su territorio original, es una materia prima fundamental de la que sería muy caro prescindir. Así mismo, este patrimonio material es útil en la visualización de los acontecimientos del pasado para las generaciones futuras, que podrán tener un acercamiento más real a los hechos, a partir de estos testimonios mudos de nuestra historia más reciente.

Pero además de las históricas, también hay razones relacionadas con la singularidad específica de este conjunto defensivo, como son: su cercanía a Valencia, el relativo buen estado de su conservación, la existencia de una demanda social importante que reclama su protección, el hecho de que constituye un conjunto defensivo fortificado que hoy está documentado y localizado en el espacio, también porque parte de él se sitúa en zonas protegidas como son el Parque Natural de las Riberas del Turia ; finalmente , por las especiales condiciones de su construcción que permitieron un diseño más propio de una línea estabilizada, exenta de los avatares inmediatos del combate.

Sobre la segunda cuestión, el interés de los movimientos sociales en la recuperación del patrimonio, me parece adecuado subrayar que hay razones relacionadas con la identidad cultural en estas demandas ciudadanas. Entre los muchos vestigios que guarda el patrimonio están los restos materiales y los restos no materiales, los bienes muebles y los inmuebles. El patrimonio también es identidad, es aquello con lo que se identifica un pueblo, su pasado. En ese marco, el desarrollo del Parque Natural de las Riberas del Turia conlleva para nosotros su recuperación como parque natural y también como parque cultural, este es el arranque de nuestro proyecto, nuestra seña de identidad y nuestra cultura. No puede existir cultura sin reconocimiento del pasado y no existe democracia sin cultura participativa. ¿Acaso puede un movimiento ciudadano contemplar cómo permanecen olvidados y se destruyen a su alrededor los vestigios materiales de nuestro pasado compartido permaneciendo en silencio? Creemos que no, y parece que no somos los únicos, ni tampoco los primeros en la defensa del patrimonio cultural de nuestro entorno.

De otro lado, el soporte que la Coordinadora en Defensa de los Bosques del Turia ha dado a las propuestas desarrolladas en torno a la conservación del patrimonio material de la guerra civil concretados en la Vallesa de Mandor; así como la propuesta de su inclusión en el catálogo de bienes patrimoniales con la figura de Bien de Interés Cultural Valenciano (BICV), como Conjunto Histórico, al amparo de la Ley del Patrimonio Cultural Valenciano ha servido para que dos instituciones, que son instituciones consultivas en materia de patrimonio según dicha ley; como la Universitat de València EG y el Consell Valencià de Cultura, se vincularan a la solicitud de BICV ,realizada por la Coordinadora, con sendos informes de apoyo a la protección de La línea Puig-Los Carasoles, en Julio y Noviembre de 2008. Generando con ello, un sustento académico e institucional suficiente, que ha permitido incrementar la sensibilización ciudadana sobre este patrimonio y la concreción de la posibilidad real de su salvaguarda por medio de la catalogación y la inclusión en el inventario de bienes culturales. Todo lo cual ha contribuido situarnos en un nuevo escenario en el que la línea Defensiva Inmediata de Valencia pueda ser reconocida y protegida, en un futuro próximo, como patrimonio cultural de todos los valencianos y las valencianas.

¿Qué hemos aportado con el trabajo de investigación sobre la Línea Puig-Los Carasoles? La tarea desarrollada desde 2006 ha consistido en la recopilación de unos doscientos restos materiales de la Línea de Defensa Inmediata a Valencia (1938-39). Por medio de unas fichas, se describe de manera exhaustiva; las coordenadas de los elementos, su localización cartográfica, la fotografía de las fortificaciones, las posiciones y su estado de conservación, etc. De manera paralela se ha documentado el proceso y los acontecimientos que rodearon la construcción de la defensa de Valencia (1938-39) a partir de fuentes, muchas veces inéditas, obtenidas tanto en archivos valencianos y hemerotecas como en archivos alóctonos.

Las fichas, que ahora formarán parte de este inventario valenciano y europeo de los paisajes de guerra, recogen los restos de dicha fortificación de campaña distribuidos a lo largo del territorio de las comarcas de l’Horta Nord y el Camp de Túria con un sentido unitario, delimitando lo que fue la línea defensiva republicana más próxima a Valencia, durante la ofensiva franquista de la primavera y verano de 1938.

Recopilación de datos sobre la línea Defensiva Inmediata de Valencia no exenta de dificultades. Dificultad, para obtener información sobre el porqué, quienes y en qué condiciones se construyó la línea defensiva. Dificultad, por la ausencia de los planos de los elementos y posiciones que constituyen sus principales centros. Dificultad, por la escasa bibliografía específica referida al tema. Dificultad, por la metodología de campo a aplicar en el trabajo desarrollado. Dificultad, por la dispersión y el enmascaramiento de los elementos defensivos. Todas estas dificultades de partida han permitido sentar las bases de un enfoque investigativo multidisciplinar para la realización del inventario de la línea.

Pero también hemos contado con la ayuda de colaboradores que han aportado su grano de arena al inventario de muchos elementos dispersos en un territorio tan extenso. Con ellos hemos reafirmado la idea de rescatar parte de nuestro pasado, en estos vestigios valencianos de la guerra civil, haciendo con los restos existentes una reconstrucción fidedigna de su recorrido, y reclamando su reconocimiento como conjunto histórico. Para decirlo más claro, la línea Puig-Los Carasoles se concibió como un escalón fortificado para la defensa de Valencia en 1938 y se ha de salvaguardar como tal si se quiere ser fiel a la historia y a la identidad de los restos a recuperar. En resumen, se ha dotado de sentido lo que hasta ahora sólo eran zanjas ocultas junto a los barrancos, los huertos y las lomas que dominaban los accesos a la capital del Turia. Aportamos pues, además de un inventario completo de los elementos visibles de la línea, una documentación sobre su origen y las circunstancias que enmarcaron su construcción; y también una relectura de la defensa de Valencia (1938) a través de la lógica que da una línea de defensa como conjunto organizado y no como un conjunto de elementos dispersos en el territorio.

Nos sentimos participes del despertar de una conciencia de respeto hacia todos los vestigios de la contienda civil y hacia las personas que un día, obligados o voluntarios, trabajaron, combatieron o murieron en esos lugares olvidados. Aspiramos a que el patrimonio bélico en España adquiera el estatus de normalidad que tiene en otros países de Europa, alcanzar esta normalidad patrimonial es también parte de nuestra reconciliación como pueblo.

Nota sobre el nombre de la línea.

Hasta la actualidad, la línea defensiva de interior más cercana a la ciudad de Valencia era conocida como línea Puig-Los Carasoles. Recientemente la prensa se ha referido a esta línea como la Inmediata. Es lógico que la prensa haya adoptado la fórmula de la concisión para nombrar la línea defensiva, pero también es obligación del investigador insistir en el origen y el porqué de los nombres para explicarlos e interpretarlos en su contexto. También porque de no aclarar el origen de este apelativo puede acabar convirtiéndose en una banalización histórica y se difunda, como ya está ocurriendo, dando a pensar que este nombre fuera popular en 1938.

Con la denominación doblemente toponímica, Puig-Los Carasoles, se hacía referencia al punto de arranque de esta línea defensiva, en las colinas que rodean el Puig de Santamaría, junto a Sagunto, y su término por los altos de los Carasoles, en Riba-Roja de Turia. Una línea defensiva que se organizó en posiciones relativamente autónomas cubriendo un ángulo cuyo vértice era Valencia, con un recorrido aproximado de unos 28 kilómetros de distancia entre los dos lados extremos. La denominación de Línea Puig-Los Carasoles fue usada hasta ahora por los estudiosos del tema, y tiene su inicio en la monografía de Martínez Bande (1977). Éste recogía un único documento del ejército republicano sobre la defensa de Valencia donde se describía la línea en junio de 1938 y se la denominaba Puig-Los Carasoles (Al noroeste de Manises). Insisto, una sola fuente documental menciona la línea Puig-Carasoles por este nombre, el de la fecha inicial del 29 de junio de 1938, en el conocido documento que afloró Martínez Bande en la monografía citada. Lo que hemos aportado con esta investigación es que con el transcurrir de la batalla de Levante y meses posteriores, entre julio y noviembre de 1938, se utilizó frecuentemente en las comunicaciones e informes oficiales, por el ejército de la República, los nombres de “Línea de Defensa Inmediata a Valencia”, “Posición Valencia”, “Defensa Inmediata de Valencia”, “Posición Inmediata a Valencia”, sustituyéndose así los topónimos de Puig y Carasoles por el de Valencia, nunca La Inmediata. Es por esta razón que hemos empleado para nombrar la línea tanto Puig-Los Carasoles, como Línea Defensiva Inmediata a Valencia, Posición Valencia etc. en nuestro trabajo y es también lo que ha dado origen al uso alterado que algunos medios han hecho de este nombre.



¿Se trataba de ocultar las posiciones geográficas aproximadas de la línea al enemigo?¿Se pretendía dar un mayor significado político a la defensa de Valencia introduciendo su topónimo ?.¿Ambas cosas a la vez?



En nuestra opinión fue una forma de enfatizar la defensa de Valencia. Madrid había resistido, Valencia sería inexpugnable, el topónimo Valencia ponía un plus de vehemencia a la defensa de la ciudad, a la vez, ocultaba las referencias geográficas de la misma al enemigo.



Como ha quedado señalado más arriba, La Línea Defensiva Inmediata de Valencia no puede ser explicada fuera del marco de planificación general de la defensa de Valencia que se produjo tras la caída de Castellón. Se ha simplificado excesivamente con la división entre líneas que entraron en combate y líneas de retaguardia, a nuestro modo de ver la cuestión es más compleja, como lo fue la defensa de Valencia en 1938. Esta línea de retaguardia formó parte de la estrategia defensiva general de la ciudad, aunque fue la línea más periurbana de su defensa, lo que le dio un carácter especial y le hizo contar con un aval político importante.

La Línea de Defensa Inmediata de Valencia debía evitar los efectos de la tenaza nacionalista sobre la ciudad de Valencia, desde Sagunto por el Norte, hasta Alzira y Sueca por el Sur. La misión de esta línea sería impedir a toda costa la entrada en Valencia de las tropas franquistas, caso de haber roto el enemigo el frente en la X.Y.Z. En el peor de los casos, permitir el repliegue hacia el Sur del Ejército de Levante, en el último momento de la batalla, evitando arrojar a éste contra el mar. La importante fortificación defensiva, la llamada Muralla de Acero de Valencia, pretendía cortar el avance enemigo por Alboraia, por las carreteras de Llíria, Bétera, Burjassot , Paterna, Riba-roja y Manises hacia Valencia.

Otra misión de la Línea Defensiva Inmediata a Valencia fue la construcción de la defensa de la capital a una distancia suficiente para evitar que el enemigo pudiera acosar a la población civil como lo había hecho en Madrid, desde la proximidad de la Casa de Campo. “Hace falta fortificar, y fortificar lejos. Cuando menos a una distancia que impida a los cañones de largo alcance hacer carne en la ciudad” (Diario Adelante, 8 de abril de 1938). Un objetivo humanitario que finalmente no fue necesario aplicar.

La defensa de Valencia era fundamental para sostener la República que sin el auxilio de aquella y de los víveres que entraban por sus puertos habría dejado a Madrid aislada y en pésimas condiciones de abastecimiento, empeorando, de una manera sustancial, las posibilidades de mantener el gobierno. La defensa de Valencia permitió el sostén de la República un año más, en los tiempos en los que resistir –se decía- era vencer.

Por último, la Línea de Defensa Inmediata de Valencia movilizó durante semanas a la población de la ciudad, de la provincia y de otras provincias limítrofes, ante la pertinaz ofensiva enemiga; armando de moral y organizando, con los objetivos políticos del gobierno, el relativamente combativo tejido social de la retaguardia y del frente, tras dos años de conflicto. Una alocución de Unión Radio lo enfatizaba así el 5 de julio: “Pero hay que hacer más. Hay que circundar Valencia de un cinturón de trincheras, de parapetos que lleguen hasta las mismas puertas de nuestra ciudad” (Diario El Pueblo 5 de Julio de 1938). La Valencia que había sido capital de la cultura se convirtió, sin quererlo, en la capital de la resistencia y de la guerra.

A modo de epílogo: los trabajos y los días.

Las fortificaciones de Moncada, en junio, y durante los primeros días de Julio de 1938 en la zona de Rafelbunyol (Diario Verdad, 6 de julio) fueron las primeras construcciones que se realizaron de la línea Puig-Los Carasoles. Durante el mes de julio algunos diputados valencianos visitarán las obras cercanas a Valencia, la prensa lo recogía así: “El presidente del Consejo Provincial de Valencia, camarada Juan Murria, manifestó ayer a los informadores que había visitado los sectores de fortificaciones más cercanos a la capital, adonde había remitido el consejo artículos de necesidad, herramientas para el trabajo y otros artículos de utilidad. Añadió que había coincidido allí con una comisión de parlamentarios de Valencia” (Diario El Pueblo 27 de julio) Se sabe que allí estuvieron Peset Aleixandre rector de la Universidad de Valencia, Marco Miranda redactor-jefe del diario de Blasco Ibañez , Miguel Pérez médico de Lliria, Valero y José Antonio Uribes diputados .Posteriormente, realizaron visitas a las obras de las trincheras inmediatas a Valencia el ministro de Estado Álvarez del Vayo y el Coronel Pérez Salas, todo ello nos da una idea aproximada de la importancia que la obra tuvo para toda la capital. A principios de agosto, el Teniente Coronel Vilaseca, inspector de la línea, describe en un informe realizado tras la visita a las obras un importante desarrollo de la construcción de ésta, mencionando algunos de los problemas de la dura vida cotidiana, así como los trabajos que se vienen realizando en las distintas posiciones, en la zona de El Puig, els Germanets (sic), Manises, Moncada, La Junquera, el Km 11 de la Carretera de Llíria, La Vallesa de Mandor, etc.

En esos paisajes de guerra hubo también un paisaje humano, un puzle vivo y diverso , un trabajo duro lleno de esperanzas y calamidades que no cesó hasta finales de marzo de 1939, realizado por jóvenes y mujeres, voluntarios sindicales, obreros de la construcción reconvertidos al ramo de las trincheras, presos y reemplazados de la llamada quinta del saco, a todos ellos, convencidos de la noble causa, y víctimas de una tragedia que no ha de repetirse, va dedicado este pequeño trabajo; porque patrimonio es también, como se ha dicho, identidad, voluntad de ser de un pueblo, memoria del pasado y propuestas compartidas de futuro.

Valencia Mayo 2009.

JOSE VICENTE DURBÁN APARISI












1 comentario:

Marcos Pla Saez dijo...

Me interesa mucho este blog. Pero cuesta mucho leerlo y más un post tan largo con el contraste de colores, blanco sobre negro.

Gracias