lunes, febrero 01, 2010

Recopilación de fortificaciones y trincheras. Proyecto cultural.


Recopilación de fortificaciones y trincheras. Proyecto cultural.


Los castillos y las fortificaciones, repartidos por todo nuestro territorio desde la Edad Media, han estado abandonados y expoliados en su mayor parte, no cabe duda que, en los últimos tiempos, las administraciones y particulares están realizando un gran esfuerzo por su recuperación. Son lugares históricos, elementos enclavados en el paisaje, que al ser interpretados en su contexto añaden un valor extra al territorio y a nuestro patrimonio cultural, a la recuperación de nuestra pertenencia e identidad. Nos permiten un conocimiento de la formas de vida de nuestros antepasados más remotos y de las sociedades que construyeron. Existe un público cada vez más amplio interesado en este tipo de cultura que combina el paisaje y el territorio, el excursionismo y el turismo, el ocio y la educación.

Asistimos también a un interés creciente por la recuperación de los restos materiales de la guerra civil española que coinciden tanto con aspectos relacionados con la llamada memoria histórica como con proyectos relacionados con el desarrollo del turismo o, con ambos a la vez.

Las fortificaciones y trincheras de la guerra civil española son un ejemplo moderno de cómo se modificó el medio natural para ocupar el territorio y dominarlo, con ventaja, respecto del contrario; pero también nos muestran, desde la arqueología histórica y la etnología, por su organización y trazado, la manera de hacerlo y de su relación estrecha con las formas de trabajar, construir, y vivir de nuestros antepasados recientes.

A mi modo de ver, este mayor interés por los restos materiales de nuestra reciente guerra tiene elementos específicos; uno, es la posibilidad de conservarlos antes de que desaparezcan producto del espolio y la utilización del territorio con fines puramente especulativos, dentro de poco nuestra guerra civil será para las generaciones futuras algo así como para nosotros son ya las carlistas. En segundo lugar, pero no menos importante porque las fortificaciones y trincheras de la guerra civil son un ejemplo de fortificación ligadas a la lucha por un modelo de sociedad, democracia o fascismo, que se dio en toda Europa a mediados del siglo pasado. Además suponen un objeto de estudio absolutamente necesario y moderno de nuestra historia reciente que no puede ser olvidado ni denostado, debiendo situarlo como espacio específico y sitio histórico dentro de los memoriales de la historia democrática que tan necesaria nos es recuperaren nuestro país. En resumen, nos encontramos ante nuestra propia historia, ante un elemento que bien tratado puede servir de hilo conductor para generaciones futuras de las aspiraciones de aquella sociedad que, finalmente, no pudo ser, pero sin la cual no deberíamos emprender el camino de nuestro presente y nuestro futuro. Se trata pues, y en tercer lugar, de dejar ese legado para las generaciones futuras que tendrán que construir su propio ideario, su propia manera de pensar sobre el mundo, pero que a nosotros, un poco más mayores, nos gustaría que lo hicieran provisto de un pasado que fue compartido y del cual, sin nostalgias, puedan extraer algunas experiencias importantes para diseñar proyectos para su futuro.

Cuidado con la inmediatez.

A raíz de toda esta reflexión también sería útil que a la hora de recuperar y poner en valor todo el legado se hiciera de una forma ordenada. No podemos pecar de inmediatez y de las urgencias que el interés por desarrollar proyectos marca muchas veces la propia dinámica política, que con la mejor voluntad puede pervertir los proyectos.

Ordenada quiere decir, a mi modo de ver, estableciendo un protocolo riguroso desde el punto de vista patrimonial. Hay que documentar (tanto histórica como arqueológicamente y me atrevería a decir que medioambientalmente) los restos, hay que inventariar y catalogar con instrumentos adecuados. No se deben realizar intervenciones paisajísticas, ni de puesta en valor, ni de centros de interpretación sin el desarrollo de los estudios, que como hemos repetido son previos y necesarios para dar mayor consistencia y precisión a las decisiones que se tengan que adoptar. Y ello por varias razones, primero por el tratamiento y respeto que debemos a este patrimonio, que como mínimo ha de tener el mismo listón que cualquier otro. En segundo lugar, porque hay que intervenir de una manera coherente cualquier proyecto y de manera global, teniendo en cuenta la suma de las partes. Tercero, porque la investigación arqueológica, histórica y medioambiental aún debe depararnos información sobre muchos elementos que no han podido ser estudiados documentalmente. Por último, porque a la hora realizar las declaraciones patrimoniales correspondientes se actúe con criterio suficiente.

No hay comentarios: